Hay esta frase que resuena y resuena en mi cabeza sobre que el amor es frágil y que no siempre sabemos cuidar de él. Y recuerdo en loop ese momento de mi vida en donde aprendà fielmente en cómo arreglar las cosas hablando era la mejor manera de hacerle sentir a la otra persona que podÃa confiar en ti.
En cómo el expresar cómo te sientes y que eso sea considerado un acto de amor y vulnerabilidad sea visto como un gesto de confianza.
Y el hacerle saber a alguien que un comportamiento hace daño, no para señalarlo con el dedo, sino haciéndolo con la confianza de que la otra persona te quiere tanto que es capaz de cambiar ese comportamiento porque no quiere lastimarte.
Pero recuerdo aún más los momentos en donde al más mÃnimo indicio de que esas bases no estaban presentes, o que si alguien querÃa saltárselas o ni siquiera intentar construirlas; era el mejor indicio para decir: no gracias.
Es curioso verme ahora resaltándolas con un highlighter amarillo, haciéndoles cÃrculos con un lapicero punta fina y pegándolas en todos los rincones con un post-it.
Lo innovador de esta etapa de mi vida, y que abrazo con todo el amor que me tengo; es darme cuenta de que aunque siempre me creà capaz de todo (y aún me siento capaz de mucho), nunca me dio miedo estar conmigo misma y lidiar con el peso de esa decisión sola. Y que ahora descubrà que mi verdadero reto está en confiarle a alguien más mi esencia. Aún asÃ, que tranquilidad el saber que el mundo no se acaba si quieres cambiar de opinión.
Y aunque siempre me acuerdo de mucho, no recuerdo bien a quién le dije puntualmente una vez llegando, a mi casa, justo cruzando en la esquina y bajando en un carro mientras localizaba el árbol en donde debÃa detenerse: estoy cansada de tener que fingir que soy la frÃa e inalcanzable, cuando en realidad siento todo con el corazón al cién y me enamoro como nadie. Asà que me acepté y asà camino ahora por la vida.
Y solo por ese recuerdo me abrazo en ocasiones por las muchas veces que lo he negado y que me he disculpado por ser yo, por olvidar que me habÃa aceptado asà y por sentir que a veces soy mucho.
A veces siento que soy muy dura, más exigente que otra cosa, dentro de mi competencia conmigo misma, pero me he llegado a conocer lo suficiente como para permitirme flexibilizar con que arriesgarme y con que no. Porque si hay algo que le enseñé al loro de mi cabeza para que no dejara de repetir es que debo estar en donde puedo ser, si quiero ser editora, si quiero ser escritora, si quiero ser humanitaria, o si quiero ser emprendedora, algunas veces creo que puedo ser influencer, y otras que puedo ser montañista o maratonista, pero a veces me muero por escalar picos y otras por hacer un ironman; incluso he pensado en ser mesera en Nueva Zelanda. Porque me siento capaz y en la libertad de ser lo que quiera. Y no hay nada que busque más que poder sentirme inspirada a ser todo ello que quiero.
Hoy me puse a prueba a mà misma sin intención. Mi mente reaccionó por instinto a la negativa de no poder aprender, cumplir, ni alcanzar los mÃnimos que una vez cementé: comunicar para confiar. Y de repente todo hizo clic: mi ansiedad, mi tristeza, e incluso mi frustración. La persona que está destinada a estar contigo, tendrá la voluntad para hacerlo y la escucha para alcanzarlo; y si no, ¿que haces tú ahÃ?. Si tanto proclamas la escucha y la comunicación, y explÃcitamente te están diciendo que no. Ya basta de quererlo convertir en un sà solo porque quieres que esa sea la persona.
Y de repente, puedo soltar.
Desde el amor y desde el respeto que me tengo.
Y sobre todo desde la seguridad y la confianza, en donde, aun cuando puedo estar dudando de todo, si eso no está claro, no hay nada que pensarse.
Y ahora lo entiendo.